Fueron dos días de adrenalina entre el viaducto La Polvorilla, minas abandonadas y caminos a 4.000 msnm.
Entusiastas amigos realizaron la exigente travesía de unir en bicicletas de mountain bike la localidad puneña de San Antonio de los Cobres y Rosario de Lerma en dos jornadas de intensas pedaleadas y bajo condiciones climáticas adversas. Los 182 kilómetros, entre caminos sinuosos, el asfalto de la actual ruta nacional 51 y el enigmático ramal internacional del c-14, fueron recorridos en dos etapas por 11 bikers, cuyas edades oscilan entre los 14 y los 72 años. "No somos competidores, sólo pedalistas que quieren recorrer los caminos paradisíacos que tenemos en nuestra provincia. La maravilla de la Puna no tiene comparación con nada. Muchos de nosotros lo hicimos por primera vez. Salta es un paraíso para el turista, de eso no me caben dudas", dijo Carlos Suárez el "mayor" de la travesía, que ya piensa en la próxima excursión de mountain bike con sus amigos.
El primer día de la semana, el lunes, con un sol abrigador y un viento suave llegaron a la base de la mole estructural del famoso viaducto de La Polvorilla. Como es típico en esta zona de Puna, el tiempo fue cambiante. En pocos minutos los vientos aumentaron su intensidad y las nubes grises invadieron las elevadas cumbres. "Sólo con el Akay a la vista empezamos a descender por el ramal-14, las vías estaban tapadas con derrumbes. Como pudimos hicimos el camino y llegamos a San Antonio de los Cobres", puntualizó Alberto "Gianakis", otro de los ciclistas. Desde La Polvorilla, pasando por la abandonada mina Concordia, las enormes torres de electrificación hacia Chile, las aguas termales de Pompeyo, todo era desolador pero a la vez majestuoso. Incólume a la distancia, como vigilando a los aventureros, estaban los nevados puneños, describieron los aventureros rosarinos. El camino se hacía entre la arena, las lajas y los espesos arbustos. Así concluyó la primera etapa de la aventura de los rosarinos, con el resguardo de los Andes. Jaime Barrera. El Tribuno
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